Modelo de color CMYK
El modelo de color CMYK es un modelo de color sustractivo, fundamental para la impresión en color moderna. Utiliza cuatro tintas de proceso: cian, magenta, amarillo y key (negro). La combinación de los primarios CMY a plena intensidad produce los colores secundarios rojo, verde y azul.
En teoría, mezclar las tres tintas CMY debería dar negro. Sin embargo, las limitaciones prácticas en las formulaciones de tinta dan como resultado un color oscuro y turbio en lugar de un negro puro. Esta deficiencia exige la adición de una tinta negra dedicada (K).
La "K" en CMYK significa key (clave). Este término proviene del proceso de impresión a cuatro colores, donde las planchas de cian, magenta y amarillo se registran o alinean con precisión con la plancha clave negra. Una explicación alternativa sugiere que "K" deriva de la última letra de "black", elegida para evitar confusiones con la 'B' utilizada para el azul en el modelo RGB.
El CMYK funciona enmascarando parcial o totalmente los colores sobre un fondo más claro, que normalmente es papel blanco. La tinta resta luminosidad a la superficie blanca al reducir la luz reflejada, lo que lo define como un modelo de color sustractivo.
Este principio contrasta con los modelos de color aditivos como el RGB, donde el blanco es la suma de todas las luces de color primarias y el negro es la ausencia de luz. En CMYK, el blanco es el color natural del papel, mientras que el negro se produce mediante una combinación completa de tintas de color. Para lograr tonos negros más ricos y ahorrar tinta, los colores oscuros y no saturados se generan con tinta negra en lugar de una combinación de cian, magenta y amarillo.
Al mismo tiempo, las iniciativas de sostenibilidad en todo el sector continúan promoviendo el desarrollo de formulaciones de tinta más eficientes y protocolos de reciclaje estandarizados, lo que garantiza que este modelo de color esencial mantenga su papel fundamental.