Pasar una prensa offset a una solución de mojado sin alcohol no es un simple cambio de aditivo. La unidad de mojado, el tren de entintado y los hábitos diarios del equipo cambian al mismo tiempo. Los talleres que abordan el cambio como si fuera solo química suelen pasar los meses siguientes luchando contra el velo, la acumulación de tinta en los rodillos y un color que se desplaza a lo largo de una tirada larga. Las notas siguientes tratan los problemas que aparecen con más frecuencia y los ajustes que devuelven la prensa a una condición estable de agua mínima.

Por qué el ajuste de agua parece de pronto demasiado alto

Una solución de mojado con alcohol es más viscosa que una sin alcohol. A la misma velocidad de rodillo y el mismo tiempo de contacto, lleva más agua a la plancha, por lo que una prensa que trabajaba limpia con alcohol necesita una velocidad de rodillo mojador mayor una vez eliminado el alcohol. Ese aumento de velocidad es lo que el operador interpreta como "mucha más agua". La corrección es mecánica, no química. Reduzca la presión del rodillo mojador de la forma y ajuste la velocidad del rodillo cerca del valor usado en la época con alcohol. La plancha sigue limpiándose y el equipo deja de tener la sensación de que la unidad inunda la forma.

Sobreemulsificación, sangrado de tinta y velo en la plancha

En un sistema de mojado sin alcohol, el tren de entintado alcanza el equilibrio tinta-agua más rápido, y esa rapidez tiene un costo. La tinta puede sobreemulsificarse, de forma más visible en grandes áreas sólidas y en imágenes de semitono densas donde hay mucha tinta en los rodillos. Cuando aparecen los primeros signos, corte la conexión entre la unidad de mojado y la unidad de entintado para que la solución de mojado llegue a la plancha antes de que tenga ocasión de emulsionar, y mantenga los rodillos entintadores integrados fuera del rodillo de agua siempre que el diseño de la prensa lo permita.

La segunda parte de la corrección es la alimentación de tinta. Sin alcohol la tinta no se diluye, así que con el mismo ajuste de la cuchilla la densidad impresa resulta mayor que antes. Reduzca la alimentación de tinta y la dosis de solución de mojado a la vez, y la prensa vuelve a una condición de agua mínima y tinta mínima en lugar de oscilar entre el velo y el lavado.

La dureza de los rodillos importa más en esta configuración de lo que la mayoría de los equipos espera. Un compuesto de caucho más blando transfiere y dosifica mejor una vez eliminado el alcohol. Todo tren de rodillos tiene un límite de eficiencia fijado por el rendimiento de los rodillos a tensión máxima, y una nueva solución de mojado siempre exige una nueva ronda de comprobaciones de presión y franja. Una unidad sin alcohol se comporta de forma distinta a una con alcohol de maneras que no son evidentes en el panel de control, por lo que los operadores necesitan tiempo para reaprender el tacto de la prensa y no una sola hoja de instrucciones.

La calidad del agua fija la ventana de operación

El agua demasiado blanda o demasiado dura crea fallos de entintado y dificulta mantener el equilibrio tinta-agua. Dado que la solución de mojado es aproximadamente 97 por ciento agua, el suministro de entrada merece un análisis antes de la primera tirada sin alcohol, no después de una semana de velo inexplicado. Cuando el suministro local queda fuera del rango recomendado, una unidad de ósmosis inversa ofrece el punto de partida más predecible, y resulta casi esencial una vez reducida o eliminada la proporción de alcohol. El agua tratada también mantiene la dosis de concentrado repetible de turno en turno, lo que importa cuando el equipo todavía está aprendiendo los nuevos ajustes.

Controle el concentrado por conductividad, no por pH

Con el alcohol reducido o eliminado, la monitorización del concentrado de mojado se convierte en una tarea diaria crítica. Los concentrados tamponados mantienen el pH casi plano entre aproximadamente 2 y 5 por ciento de dilución, por lo que una lectura de pH dice muy poco sobre cuánto producto hay realmente en el depósito. La conductividad aumenta a medida que sube la proporción de concentrado y da una señal fiable tanto para productos tamponados como no tamponados. Elabore una pequeña tabla de conductividad frente a dosis para el producto en uso y compruebe el depósito con esa tabla al inicio de cada turno.

Preparación antes de la primera tirada sin alcohol

Un arranque limpio elimina la mayoría de las variables que hacen penosa la transición.

1. Lave todos los rodillos de mojado y entintado de la prensa y después purgue el sistema de circulación de mojado con un limpiador específico. Los residuos de tinta y la solución antigua a base de alcohol en las conducciones contaminarán la nueva mezcla.
2. Mezcle el concentrado de mojado sin alcohol a aproximadamente 4 por ciento, siguiendo la hoja del proveedor para la prensa y la dureza del agua de la planta.
3. Circule la solución el tiempo suficiente para alcanzar una mezcla uniforme y mantenga la temperatura del depósito entre 10 y 12 grados Celsius. Las oscilaciones de temperatura cambian la viscosidad y deshacen los ajustes de rodillos que el equipo acaba de establecer.

Qué registrar en las primeras semanas

Mantenga un registro breve durante el primer mes: velocidad del rodillo mojador, ajuste de la cuchilla de tinta, conductividad, temperatura del depósito y lectura de densidad en una tira de control al final de cada tirada. El velo que aparece al final de una tirada suele apuntar a una deriva de temperatura o de dosis, mientras que el velo desde la primera hoja apunta a la presión de los rodillos o a una plancha que no se desensibilizó correctamente. El registro convierte esos dos casos en fallos separados en lugar de una queja vaga sobre la nueva solución. El mantenimiento regular de la prensa sigue siendo la base de la calidad de impresión con o sin alcohol, y los equipos que planifican un periodo de aprendizaje son los que alcanzan antes un proceso estable.