Estándares de calidad en el corte y guillotinado dentro del acabado de postimpresión
Los libros se juzgan antes de leer una sola palabra. El bloque o se asienta cuadrado dentro de la cubierta o no lo hace, y la diferencia suele ser de uno o dos milímetros en el guillotinado. El corte y el guillotinado son los últimos pasos que tocan cada ejemplar de una tirada, por lo que las tolerancias que se fijen aquí deciden cómo se siente el libro terminado en la mano, cómo giran las páginas y cómo se asienta la cubierta en el estante. Las comprobaciones que se detallan a continuación son las más importantes en la mesa de corte.
Requisitos de precisión para cada corte
Las dimensiones de corte deben mantenerse dentro de 2 mm del tamaño especificado. Esa cifra no es un objetivo al que acercarse, sino un límite que no debe superarse, y se aplica al formato final tal como sale de la cuchilla, no a la hoja tal como entró al taller. Un corte que se salga de ese margen se manifestará después como un escalón visible entre secciones o como una cubierta que sobresale del bloque por un borde y queda corta por el otro.
La naturaleza del corte importa tanto como su tamaño. El corte debe ser recto de cabeza a pie, sin desviación a lo ancho del taco y sin ángulo que se note al apoyar un ejemplar sobre su borde inferior. La cara cortada debe ser limpia y brillante, sin marcas de cuchilla dejadas por un filo mellado y sin las líneas de aplastamiento que aparecen cuando la presión de la prensa es demasiado alta. Ninguna hoja debe estar rasgada, doblada o rota en la parte inferior de la pila, y ningún pliego debe subir hasta la garganta de la cuchilla, donde quedaría aplastado antes de cortarse.
Tolerancias admisibles según el material
Las tolerancias dimensionales se fijan según el material y el trabajo, no según una cifra única. Los trabajos en hojas, como pliegos grandes de máquina, material de encarte y hojas sueltas, pueden variar hasta 2 mm. La cartulina de cubierta se mantiene más ajustada, en 1 mm con un margen de trabajo de 0,5 mm por lado. Los trabajos a dos, en los que se cortan dos ejemplares de una sola hoja, admiten 1 mm y nunca más de 1,5 mm. El cartón para tapa dura se mantiene en 1 mm.
El material para gráficos e ilustraciones exige un desequilibrio deliberado en lugar de un corte centrado. El margen superior debe ser más ancho que el inferior, normalmente en una proporción entre 4:5 y 4:6, porque el área impresa se lee mejor cuando queda ligeramente baja en la página. La práctica del diseño en Europa a menudo invierte esto y coloca el margen más ancho en el pie, con el bloque desplazado de arriba abajo. Una regla fija no puede cubrir ambos casos, por lo que la imposición y el programa de corte deben seguir el plano y no la costumbre local.
Dirección de la fibra y línea de encuadernación
La disposición del corte importa tanto como las cifras. La línea de encuadernación del bloque de libro debe seguir la dirección de la fibra del papel, lo que significa que la fibra corre de cabeza a pie a lo largo de la página. Cuando la fibra queda en el otro sentido, las hojas cobran vida propia. El libro se niega a permanecer abierto, las páginas se levantan en cuanto se apoya plano y el lomo trabaja más en cada uso. Ajustar la imposición para que la fibra y la línea de encuadernación coincidan mantiene el libro plano y abierto, y hace que toda la tirada se comporte de forma más uniforme en la encuadernadora.
Esta es una razón para comprobar la especificación del papel antes de imponer el trabajo, no después de cortar el primer taco. Un cambio en la dirección de la fibra entre lotes, o una sustitución hecha para ahorrar tiempo, puede echar por tierra un programa de corte por lo demás correcto. Cuando el plano y la fibra entran en conflicto, gana la fibra, y la disposición se ajusta en torno a ella.
Comprobaciones que deben realizarse en la mesa de corte
La calidad del guillotinado se verifica por muestreo, no a ojo. Tome ejemplares de la parte superior, media e inferior de cada taco y mida la cabeza, el pie y el canto delantero. Apoye un ejemplar plano y compruebe que las esquinas opuestas queden niveladas, lo que detecta la desviación que una sola medición pasa por alto. Inspeccione la cuchilla en busca de mellas antes de empezar la tirada y después de cada taco de material estucado o con mucha tinta. Vigile el taco por si hay deslizamiento y hojas que empujan hacia delante bajo la prensa, y confirme el recuento antes de que el taco salga de la máquina.
Registre las lecturas en lugar de confiar en la memoria. Un registro breve de los tamaños y el material de cada trabajo convierte una falla recurrente en un patrón, y un patrón puede corregirse en el origen: una cuchilla desgastada, un ajuste de prensa demasiado apretado o una pila que se alineó cuadrada pero nunca se cortó cuadrada.
Ninguna de estas reglas es difícil de cumplir en un buen día. El valor de ponerlas por escrito es que sobreviven a un mal día, cuando el calendario aprieta y la tentación es dejar pasar un taco marginal. Un tamaño mantenido dentro de 2 mm, un borde limpio y cuadrado, tolerancias ajustadas al material y una fibra que concuerda con la línea de encuadernación son las cuatro condiciones que separan un libro que se lee bien de uno que simplemente se abre.